De pronto espio,
por que estas a punto de aparecer,
prendida en mis faroles
tomando revancha sin sed.
Barajando, sonriendo,
mi destino me hablo y el dijo
Dejo los naipes servidos,
pero al truco jugalo vos.
Sigue cayendo esa agua del cielo,
que riega e inunda mi gran verde prado.
Siempre flotando esa nube en el cielo,
respira y me asfixia
Son aridas las palabras
que emanan la pura verdad.
Son sacrificios muy largos,
y nunca paran de llegar.
lunes, 1 de febrero de 2010
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